La masonería es una de las sociedades fraternales más antiguas. Las líneas siguientes explican cómo se practica la masonería en la Gran Logia Nacional de Rumanía (MLNR), Gran Logia que administra todas las logias regulares del territorio rumano, y pretenden aclarar, de buena fe, algunas ideas preconcebidas sobre la masonería.
La masonería no se puede definir en unas pocas frases. A menudo se describe como un sistema alegórico de moralidad, ilustrado mediante símbolos. Más allá de esta dimensión, la masonería es también una institución organizada, con reglas claras, principios y costumbres transmitidos y conservados cuidadosamente a lo largo de los siglos.
Al cultivar entre sus miembros la responsabilidad, la moralidad y la verdad, la masonería anima a los masones a aplicar en su vida cotidiana las lecciones aprendidas en los rituales alegóricos.
La MLNR es una Gran Logia regular, cuya actividad se desarrolla de conformidad con los principios y costumbres tradicionales de la Masonería Regular Universal. A nivel internacional, la MLNR está reconocida por la Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE) y por numerosas Grandes Logias regulares de todo el mundo, sobre la base de los criterios de regularidad aceptados universalmente.
La condición esencial para ser admitido en la Orden es la fe en la Divinidad —denominada genéricamente el Gran Arquitecto del Universo— y la fe en la inmortalidad del alma.
La orden está abierta a hombres mayores de 21 años, de cualquier raza o religión, de buena reputación y que cumplan con los requisitos de admisión mencionados anteriormente.
La masonería no es una religión ni un sustituto de la religión. Se dirige a los practicantes de cualquier religión, que tienen plena libertad para seguir su fe sin restricciones tras ingresar en la Orden.
Al mismo tiempo, dentro de las logias masónicas, los miembros de la fraternidad tienen prohibido —bajo pena de irregularidad masónica— debatir o entablar disputas sobre temas religiosos.
Desde sus inicios, la masonería sigue con coherencia tres principios fundamentales: el amor fraternal, la ayuda mutua y la verdad.
El amor fraternal significa tolerancia y respeto hacia las opiniones de los demás, y una conducta caracterizada por la bondad y la comprensión hacia cualquier ser humano.
La ayuda mutua es una virtud que se practica no solo con la familia, sino también con la comunidad en la que vivimos, a través de esfuerzos individuales concretos. El destino de los huérfanos, los enfermos y los ancianos ha sido, desde tiempos inmemoriales, una preocupación constante de los miembros de la Orden.
Para los masones, la verdad es la piedra angular de su formación y debe prevalecer en cualquier circunstancia.
Los masones creen firmemente que poner en práctica estos principios es el camino hacia los más altos estándares de comportamiento de cada ser humano.
La masonería exige a cada miembro que respete estrictamente las leyes del país en el que opera y que no participe en ninguna acción que pueda afectar a la soberanía o al bienestar de su propio pueblo o del país en el que reside temporalmente, ya que cualquier infracción conllevará la expulsión de la Orden.
Los principios de la masonería no entran en conflicto con los deberes cívicos de los miembros de la Orden; al contrario, la Hermandad exige a cada miembro que cumpla fielmente con sus obligaciones cívicas.
La masonería no es una sociedad secreta, ya que cada Gran Logia Regular es una institución constituida legalmente, reconocida oficialmente y que funciona de conformidad con la legislación de cada país.
La masonería es una sociedad discreta, no secreta. Los únicos «secretos» se refieren a los rituales y a las formas tradicionales de reconocimiento entre los hermanos. Los principios, símbolos, costumbres y objetivos de la Orden son públicos; y el hecho de que algunas cuestiones internas no se hagan públicas es algo normal en cualquier asociación que trate con discreción sus asuntos internos.
El estatuto de la Gran Logia Nacional de Rumanía es público, estando registrado en el Registro Nacional de Personas Jurídicas Sin Fines Patrimoniales, y la Gran Logia Nacional de Rumanía es reconocida por el Gobierno de Rumanía como Asociación de Utilidad Pública.
Respetando las opciones políticas de sus miembros, la masonería prohíbe el debate y la adopción de resoluciones en las logias sobre cuestiones políticas, lo que supone una irregularidad y la expulsión de la Orden. Asimismo, en las logias no se permiten debates sobre intereses económicos.
La masonería regular universal es practicada por numerosas Grandes Logias independientes, que respetan la condición básica para acceder a la Orden —la fe en el Ser Supremo y en la inmortalidad del alma— así como las costumbres de la Hermandad conocidas como Landmarks.
Sin embargo, hay Grandes Logias y otros cuerpos que dicen ser masónicos que no piden a sus miembros que crean en el Ser Supremo y les permiten debatir y adoptar resoluciones sobre temas políticos en las Logias. Estas estructuras (a menudo denominadas Grandes Orientes), así como las organizaciones que se autodenominan masónicas, no están reconocidas como regulares por la Gran Logia Unida de Inglaterra y, por ende, tampoco por toda la Masonería Universal Regular.
El masón debe, ante todo, servir con devoción y lealtad a su país y cumplir con su deber para con el Creador Supremo, independientemente del nombre con el que se le conozca, según su fe.
Asimismo, se puede afirmar sin reservas que las ideas anteriores no pertenecen exclusivamente a la masonería, sino que pueden ser aceptadas por personas de buena fe a quienes les preocupa si mañana tendremos o no un mundo mejor.